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Los "lastres" de la Iglesia

Los “lastres” de la Iglesia

 

 San-Pedro-del-Vaticano

 

Es muy probable ver en nuestra sociedad actual un gran descontento de parte de los jóvenes hacia la iglesia y en ella hacia la religión y por qué no, hacia Dios, actualmente es difícil encontrar sacerdotes con un gran carisma para atraer a los jóvenes, sí, los hay, pero son pocos.  ¿Por qué tanto recelo por la iglesia, por el cristianismo, de parte de la juventud?, el santo padre Benedicto XVI en una entrevista durante su primera Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, Alemania, decía: “Quisiera mostrarle a los jóvenes lo maravilloso que es ser cristianos, ya que existe la idea difundida de que los cristianos deben observar un inmenso número de mandamientos, prohibiciones, principios, etc., y que por lo tanto el cristianismo es, según esta idea, algo que cansa y oprime y que se es más libre sin todos estos lastres”. Evidentemente el Papa muestra la cruel realidad en cuanto a la imagen que tienen las personas del cristianismo, se es más libre sin todos estos lastres, nuestra religión, nuestra hermosa religión, la estamos reduciendo a simples “lastres”, a simples impedimentos. Entonces, sería normal que cuando pensemos en ser buenos cristianos se nos llene la cabeza de acciones (que son agradables y buenas al hombre, siendo ellas sanas) antecedidas por un  “no” (no salir, no bailar, no ir a fiestas…), se nos llena la mente de prohibiciones y de mandamientos, y perdemos la maravilla de ser cristiano.

¿Quién es un cristiano?, un cristiano es aquel que cree y sigue a Cristo, y para seguir a Cristo es cierto que hay que dejar cosas atrás, pero las dejamos por algo mucho mejor, las dejamos para alcanzar la verdadera felicidad, la felicidad que es eterna y que no es vana, cuantas de las cosas terrenales nos dan momentos de alegría y felicidad, pero solo se quedan allí, en simples momentos, en cambio cuantas cosas que a simple vista consideramos simples y sencillas, pueden llenarnos de una felicidad tal, que el solo recordar ese instante, ese detalle, ese acontecimiento, nos alegran cualquier momento por más duro que sea. Si la Iglesia, iluminada por la Palabra de Dios, nos muestra aspectos de nuestra vida que deberíamos dejar atrás, no lo hace por amargarnos la vida, por aburrirnos y mucho menos por controlarnos, lo hace por amor, lo hace porque quiere mostrarnos algo mas allá, algo que a simple vista no podemos encontrar, pero que con mayor meditación y sacrificio podemos revelar, es eso que anhelamos alcanzar porque nos va a llenar espiritualmente, porque nos va a dar alegría, porque sabemos que da sentido a toda nuestra existencia.

Que difícil es encontrar eso con tantas distracciones que invaden hoy nuestra vida, si0067BenedictoXVI miramos atrás podemos ver cómo la vida, cómo vivir, era mucho más sencillo, y se obtenía la misma felicidad que ahora; cómo antes las personas pasaban buenos momentos y lograban grandes metas, sin muchas complicaciones que hoy tenemos, entonces podremos decir que no es la iglesia la que actualmente aqueja nuestra vida, la que hoy nos complica, porque la iglesia cada vez se ablanda mas, cada vez es más actual a los signos de los tiempos, y a dejado atrás muchas rigurosidades sin sentido que tal vez sí oprimían el estilo de vida. Quien ahora nos complica la vida es la misma sociedad en la que estamos inmersos, aquella que nos impone modas y objetos para encajar en ella, aquella que con la llamada “sociedad de consumo”, busca imponer un prototipo de persona, que si no seguimos, hace que seamos excluidos y que vivir se vuelva algo realmente complicado.

Ejemplos hay muchos, basta con sentarnos a observar, y podemos ver como personas que no portan la moda y que son llamadas “anticuadas”, por utilizar estilos que predominaron en otra época, ahora son excluidas y olvidadas por la sociedad; podemos ver como aquellos que no tienen la oportunidad de utilizar los medios masivos de comunicación, como lo es la comunicación vía internet, pueden estar más desinformados de algo que tal vez sea común. Quien ahora no viva a la vanguardia cada vez le será más duro vivir, eso sí es un “lastre”, eso sí son impedimentos, eso sí son imposiciones, eso sí que es una esclavitud,  sino que solo porque queremos vernos aceptados por una sociedad conformada por seres humanos con igual dignidad que la nuestra, luchamos y nos esforzamos por ser “actuales”, olvidándonos de cosas verdaderamente importantes.

Desde nuestra fe en la Iglesia, lo que se nos pide es porque lo ha pedido Jesús en su evangelio, la iglesia nos invita a saber utilizar y a despegarnos de las cosas terrenales, a no depender de ellas porque son cosas vanas, son cosas limitadas, con un final, y esto lo propone Jesucristo, no es un invento de la Iglesia, es el mismo Dios quien nos lo pide, ¿cómo puede ser que pongamos nuestra felicidad en un objeto?, ¿Cómo se nos ocurre pensar y hasta sentir que nuestras emociones y estados de ánimo están subordinados a la posesión objetos?, eso es inconcebible para un ser humano, todos con igual dignidad, no es más digno quien tenga en su armario “el último grito de la moda” que quien conserve un vestir clásico, no es más digno y tampoco puede ser más feliz quien posea riquezas que quien es una persona de clase media, el mundo nos limita con el dinero, pero de él no puede depender nuestra felicidad y mucho menos nuestra dignidad.

Los consejos que recibimos de parte de Jesucristo, en su iglesia, son consejos con sentido, es un modelo de vida a seguir que estando en el mundo pero no siendo de él, nos permite encontrar la felicidad, la verdadera felicidad, no podemos seguir viendo la enseñanza del evangelio como unos mandamientos y preceptos, porque no lo son, son propuestas para una vida en plenitud, para una vida con sentido, la iglesia no busca oprimirnos, la iglesia no nos obliga a nada, Dios desde la creación nos dio un gran don llamado Libertad, y la libertad debe ser respetada, el evangelio no se impone, el evangelio se presenta y se comunica, y depende de quién lo escuche, de quien lo lea, de quien lo conozca, seguirlo y aplicarlo o no hacerlo, siempre respetando nuestra libertad.

sinagogaCon todos estos aspectos no sobraría reflexionar, si de verdad es la iglesia, nuestra madre y maestra, la que busca robarnos la libertad, el regalo de Dios, si ella busca amargar nuestra vida, ¿será que la iglesia de Jesucristo, a la que pertenecemos desde nuestro bautismo, nos desea un mal cuando nos invita a seguir el mandamiento del amor, dado por Cristo en la ultima cena, que busca que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos? ¿Acaso ello no nos permitiría gozar de buenas relaciones y buenos sentimientos para con los demás, a sentirnos agradables en compañía del otro?, con seguridad que si cumpliéramos con este mandato divino, las rivalidades y competencias, a las que nuestra sociedad nos invita participar, serian disipadas, y nuestra vida en comunidad sería mucho más sana y afable. ¿Será que cuando la iglesia, el pueblo de Dios, nos invita valorar nuestro cuerpo como templo del Espíritu esta impidiéndonos vivir gozosamente? ¿Acaso ello no nos consentirá disfrutar de buena salud y respetar nuestra dignidad, a tener autoestima y aprovechar el regalo que Dios nos ha dado? Con firmeza podría decir que ello no busca considerarnos simples objetos de placer, como tal vez lo busque la sociedad, ello no busca convertir nuestro cuerpo en un objeto que depende de otros para que sea digno y bello, ya el ser humano por ser una creación especial de Dios, es grande en la naturaleza y no tiene porque estar buscando superioridad entre sus semejantes porque no la hay, la dignidad no depende de el nivel de educación o de trabajo que se tenga, la dignidad viene con la vida. ¿Será que cuando la Iglesia, nos invita a buscar la felicidad en la Verdad, en el Espíritu, en Jesús, en Dios, quiere privarnos de obtener logros en nuestra vida, de cumplir metas?, ¿Acaso con ello no seremos más firmes en nuestra vida y tendremos mayor estabilidad emocional, porque simplemente nuestra felicidad depende de algo eterno que no acabara?, esto no nos impide progresar humanamente, todo lo contrario, esa felicidad y amor puesto únicamente en Dios es lo que nos debe impulsar a explotar nuestras capacidades humanas y alcanzar nuestras metas y conseguir lo que queremos en la tierra, tampoco la vida se nos dio para dejarla pasar de largo y ya, sino para sacar provecho de ella al máximo, para que experimentemos en ella el infinito amor que Dios nos tiene, para que experimentemos en ella la felicidad, la libertad y todos los dones y regalos con los que Dios nos a enriquecido.

Vivamos al máximo nuestra vida, y permitamos que la buena interpretación que la Iglesia da a los evangelios, a la Palabra de Dios, actualizándola a los signos de los tiempos, siempre guiada por el Espíritu Santo, formen en nosotros buenas actitudes que hagan que no perdamos el sentido a nuestra vida, que nos guíen para tener una vida armoniosa y plena en la tierra, y nos prepare para el momento en que debamos dar cuenta a Dios de los frutos que con nuestra vida hayamos producido, reflexionemos antes de juzgar las obras de nuestra amada y bella Iglesia, pues es ella obra de Dios y está impulsada e iluminada por el Espíritu Santo.

 

Jhon Nicolás Vallejo Santamaría -  Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla - Contactar

Seminarista Propedéutico - Seminario Mayor de Medellín

Administrador Sitio Web Pastoral Infantil

 

 

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